Rodeado de campos cultivados con trigo, cebada y girasol, en una región italiana, se ubica “Casa di Confine”. Diseñado por Simone Subissati Architects, esta residencia privada toma la esencia de las casas rurales locales que se atraviesan en este típico paisaje. Sin embargo, al mismo tiempo experimenta la diferencia a través de sus líneas y formas. Además, presenta la particularidad que a través de una película de Federica Biondi, ambientada durante un día de cosecha, narra sus cualidades esenciales y únicas de la casa.

En Polverigi, en las colinas cerca de Ancona, Casa di Confine es el resultado de una reflexión sobre el espacio habitado visto como un umbral: la casa se basa en su relación con el aire libre, destinada como un territorio extendido al extremo de la mirada.

El edificio rectangular, cubierto por un techo asimétrico de doble inclinación, corre de este a oeste, en estrecha relación con la tierra cultivada circundante. La presencia de numerosas aberturas, diferentes en forma y función, conecta el espacio íntimo y doméstico de la casa con el paisaje montañoso. La hierba llega al borde de la casa, que está rodeada solo por un pavimento delgado. Una franja de hierbas perennes decorativas envuelve idealmente la casa, como si perteneciera a los campos.

Los interiores de la casa de la frontera

La planta baja, dedicada a la sala de estar, se caracteriza por la presencia de un revestimiento de color rojo intenso (el cuerpo principal está hecho de hierro pintado con una imprimación antioxidante). El piso superior, además de albergar el área de descanso, también incluye un gran espacio abierto contenido por un marco de luz cubierto con una membrana microperforada y pretensada. Se distingue por el color blanco y se ilumina completamente por la noche.

Una gran parte central del volumen se deja abierta en la planta baja y se puede cruzar de lado a lado. Además de esta abertura en el edificio, grandes secciones del recinto de metal se convierten fácilmente en aberturas gracias a las ventanas, que, cuando se abren, son ortogonales a la fachada. Esto permite que la sala de estar, la cocina y el spa establezcan una relación directa con el espacio exterior. Gracias a estos dispositivos, el volumen del edificio parece estar flotando sobre el suelo. Esta percepción también se ve reforzada por la presencia de la piscina, colocada perpendicular a la casa y rodeada de césped, que recuerda a los tanques de recolección de agua utilizados para el riego.

Se accede al piso superior por una escalera de madera con una estructura elemental, pintada de blanco. Desde allí, se accede al área más privada de la casa, donde se alojan las habitaciones. Para las habitaciones, en lugar de ventanas simples, Subissati diseña dispositivos visuales, que él llama “diafragmas”.

Al igual que en la planta baja, las ventanas también permiten contemplar ambos lados del paisaje. Protegido por una simple red de gallinero, un balcón conduce a un espacio donde se alojan el jardín de invierno y una segunda sala de estar. Esta sección del edificio está hecha de madera y cubierta con una membrana microperforada que durante el día permite que la luz natural se filtre dentro de la casa y por la noche convierte a la Casa di Confine en una especie de lámpara grande.

Materiales, mobiliario, sostenibilidad

Todos los muebles están diseñados a medida por el propio arquitecto, ya que su objetivo era crear un espacio que se sintiera “eterno y abierto hacia el futuro”. Son de madera maciza de fresno, utilizada con todas sus partes (corteza, nudos y hendiduras) y teñida de blanco. O en paneles de pino preacabados para puertas. Las encimeras de la cocina, el fregadero y los lavabos están hechos a medida en cemento y cuarzo, también diseñados por el arquitecto.

La estructura del edificio está hecha de acero, excepto por el volumen en el piso superior. La parte restante del piso superior está terminada con un yeso autolimpiante.

Una red de recolección de agua de lluvia está conectada con los tanques subterráneos para el suministro de agua. El edificio responde a los estándares bioclimáticos pasivos. De esta manera permite una ganancia térmica en los meses fríos y un enfriamiento natural en los meses cálidos, gracias a la ventilación cruzada (no se proporciona aire acondicionado) y al efecto de chimenea.

Ficha técnica:

Obra: Casa di Confine
Arquitectura y diseño interior: Simone Subissati Architects – www.simonesubissati.it
Equipo de proyecto: Arq. Simone Subissati, Arq Alice Cerigioni
Cliente: Doctor Carlo Zingaro
Ingenieros estructurales y mecánicos: Domenico Lamura, Matteo Virgulti
Constructor: Montagna costruzioni
Superficie: 350 m2
Ubicación: Polverigi, Ancona

Fuente: Simone Subissati Architects – www.simonesubissati.it
Imágenes cortesía de: Alessandro Magi Galluzzi
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