06 de octubre de 2017.

El equipo de Octava Arquitectos fue convocado para reformar un departamento de 45 m2 en el barrio porteño de Saavedra: “El objetivo fue darle a este luminoso mono ambiente la posibilidad de funcionar como un dos ambientes a la hora de recibir visitas, y estar totalmente integrado en el funcionamiento más cotidiano a través de un módulo de tres puertas corredizas que separan la habitación del living comedor”, cuentan desde el estudio.

Repensar el espacio.

La planta original de la unidad presentaba un único ambiente con espacio de dormitorio y servicios integrados. La reforma planteó una división a través de un módulo de tres puertas corredizas que, al abrirse, quedan completamente escondidas en la pared, permitiendo el ingreso de luz natural desde el balcón con paño vidriado. La separación genera dos grandes áreas: la de la habitación y la del living comedor.

La reforma también contempló la reubicación y ampliación del sector de cocina, otorgando al armado del living comedor un mayor protagonismo. El recorrido comienza en el hall recibidor, en el cual se colocó una biblioteca empotrada y se separó de la cocina con un vidrio repartido con estructura de hierro negro: “La intención fue desvincular el núcleo de la cocina del baño y darle una sensación contenida al acceso”, cuentan desde Octava. En el sector de cocina se encuentra la mesa de comedor diario y luego, el área de living, con vista frontal al televisor y laterales al dormitorio y balcón.

Clásicos y modernos.

Los materiales y la paleta cromática elegidos fueron pensados para mantener una circulación cómoda, que de sensación de amplitud y limpieza visual. El blanco en puertas, paredes y cielorrasos es interrumpido por grises y tonos madera en textiles y muebles. La propuesta de equipamiento es simple y funcional. Para la mesada y sobre  mesada de la cocina se utilizó mármol de Carrara Goia y los pisos fueron revestidos con porcelanatos símil madera Ilva Legni Ego. La biblioteca del recibidor y del dormitorio fueron hechas a medida en yeso y empotradas en las paredes.

Con una resolución inteligente de la superficie y una propuesta de interiorismo cuidada, la obra dio como resultado un departamento que potencia los metros disponibles y permite separar los ambientes en función del uso o necesidades de sus habitantes. La planta, con una nueva forma de interpretar el espacio, acerca una propuesta diferencia para el habitar diario.

DESTACADOS.

La reubicación y ampliación del área de cocina permitió independizar el acceso al departamento, el baño y el placard de apoyo del resto del funcionamiento y circulación.

Las bibliotecas empotradas, los muebles con espacios de guardado y los estantes en cocina organizan parte de las pertenencias, dejando a la vista aquello que convive con la ambientación y ocultando lo que no es de uso frecuente.

Imágenes cortesía de: Octava Arquitectura – www.octava-arquitectura.com
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