29 de noviembre de 2019

 

Sus 18.500 m2 serán presentados en sociedad en la primavera neoyorkina del 2019: en la calle West 30th, entre las avenidas 10th y 11th de Manhattan, donde High Line se une con Hudson Yards. La expectativa no solo es alta por las dimensiones del proyecto y los arquitectos detrás del diseño, sino también por el compromiso que tendrá la comisión del centro, que será el primero en su especie dentro de la Gran Manzana. Sus distintas salas ofrecerán un programa heterogéneo, con actividades que van desde las artes escénicas y visuales hasta representaciones de cultura popular.

 

Cita con el arte

El edificio está dividido en ocho niveles e incluye dos pisos de galería, un teatro versátil, una sala de ensayo, un laboratorio creativo y un área para eventos con iluminación natural. Ingresando por la entrada principal sobre la calle 30th, se accede a un lobby de 743 m2 ubicado debajo del High Line. El vestíbulo cuenta con un salón y un área de venta de entradas. Por su parte, la entrada de la calle 31st permite ingresar desde la estación de subte Hudson Yards: allí se encuentran el guardarropas y un acceso directo al lobby.

En los niveles dos y cuatro, dos galerías extensas, flexibles y sin columnas ofrecen un total de 2340 m2. En el nivel seis, una caja negra aislada del sonido puede ser usada como un gran teatro con más de 500 asientos, o ser subdividida en dos teatros más pequeños para eventos concurridos.

El acceso directo a los grandes ascensores permite la carga y descarga ágil de equipamientos. Dos pisos más arriba se encuentran el laboratorio creativo para artistas (160 m2), un espacio para ensayo (305 m2) y el salón de usos múltiples (880 m2).

Dos versiones de un mismo edificio

Desde el exterior, el detalle más notable es la carcasa deslizante que, al desplegarse hasta la plaza que limita con el edificio, duplica su tamaño para realizar muestras, instalaciones y eventos a gran escala. La pieza será construida en acero expuesto, revestida de paneles translucidos de un polímero fuerte y ligero a base de teflón llamado ETFE (etileno tetrafluoroetileno). Estos paneles son unos de los más grandes del mundo, midiendo casi 21 metros de longitud. Su movimiento se realiza a través de seis grandes conjuntos de ruedas de acero forjado que corren a través de ejes simples y dobles. La pieza pesa 4040 toneladas y requiere 180 caballos de fuerza: su apertura completa toma cinco minutos.

Cuando la carcasa se encuentra desplegada ofrece un espacio de 1600 m2 con control de luz, sonido y temperatura: es llamado The McCourt y puede alojar a una audiencia de 1250 personas sentadas y 2700 paradas. Cuando esta anidada, queda una plaza de 1860 m2 para desarrollar actividades al aire libre y montar instalaciones site specific.

Inspirado en Fun Palace, aquel edificio-maquina de CEDRIC PRICE y JOAN LITTLEWOOD que quedo sobre los planos, The Shed ofrece una infraestructura abierta y flexible para desarrollar todo tipo de representaciones artísticas sin limitación de escala.

La frialdad y solidez que transmiten el acero, el vidrio y el hormigón reforzado de su estructura, son reguladas por la metáfora de su cobertizo deslizante: el edificio ofrece abrigo y refugio para una fiesta cultural a la que todos están invitados.

Fuente: The Shed – www.theshed.org
Imágenes cortesía de: The Shed – www.theshed.org
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