En un quechua suave y amable, el hotel hace su presentación con una promesa enorme: volver a la esencia. Y amplía: “La naturaleza abre sus brazos para recibirnos en el corazón del valle de los sueños”…los Calchaquíes. Irresistible, en especial para una estadía en uno de los espacios naturales más imponentes de Tucumán, a sólo 100 km de la capital. Waynay Killa es algo más que el hotel de la Federación Argentina de Trabajadores Cerveceros y Afines: es la primera construcción sustentable de la provincia. La dirección técnica, a cargo de MIGUEL ÁLVAREZ, contó con la colaboración del estudio Plural Arquitectos, dirigido por GABRIEL WAIJNERMAN: al año de iniciada la obra, se integraron como asesores y supervisores de proyecto, acompañando cada una de sus etapas e interviniendo directamente sobre la ampliación de la cocina, el diseño de la pileta, el spa y la cava, entre otros.

Medio ambiente: el principal

Uno de los sistemas constructivos más antiguos de la humanidad fue la materia prima para crear este hotel de alto impacto visual con bajo impacto ambiental. Los muros de adobe levantados in situ no sólo garantizan un edificio sustentable, climáticamente adaptable y antisísmico sino que
recuperan un modo de pensar y hacer arquitectura.

El uso de energía renovable fue una de las premisas del proyecto. Sobre el techo del estacionamiento se instalaron 1600 tubos de vacío que funcionan gracias a la fuente solar, calentando 16.000 litros de agua diarios; por otro lado, se ubicaron 72 paneles foto voltaicos de 65 watts que abastecen
de iluminación a todo el complejo. El hotel también trata y reutiliza las aguas negras de los sanitarios para riego subsupericial y obtiene agua natural y de lluvia en una laguna artificial para abastecer al hotel hidráulicamente.

 

Otra de las aplicaciones sustentables es un equipo de aguas electroactivadas de origen ruso: evita el uso de color o desinfectantes dañinos para el planeta y las personas. Funciona con sal entrefina de cocina, que inicia un proceso químico desinfectante y desengrasante: el primero efecto opera sobre el agua para consumo, la pileta y la planta de tratamiento de efluentes; con el desengrasante ecológico se limpian pisos, se lava la ropa en un lavadero de bajo consumo.

Con vista al cerro

 

La identidad sustentable del hotel se hizo compatible con una serie de servicios complementarios, como el spa, la pileta climatizada, el hidromasaje que mira el paisaje natural, el salón de juegos, la cava y la sala para conferencias. Ubicado en el loteo “La Quesería”, de 25.0000 m2 de superficie, el hotel ofrece 37 habitaciones para distintos huéspedes: las hay preparadas para discapacitados, para matrimonios y en formatos suite, doble o triple. Las familias numerosas pueden optar por el ensamblaje de dormitorios, ya que todos pueden unirse a la habitación vecina. El hotel también cuenta con un restaurante para 140 personas.

 La energía acumulada en los tanques se usa para el sistema de calefacción, para proveer de agua caliente a los sanitarios y para climatizar la pileta

Waynay Killa se inserta en el paisaje sin interrumpir ninguna de las virtudes de los valles: ni su altura, ni los colores, ni sus recursos esenciales. Al contrario, se acomoda como parte del entorno, poniendo en escena al adobe y a la piedra a través de un lenguaje formal atemporal.

Imágenes cortesía de Plural Arquitectos – www.pluralarquitectos.com.ar
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