20 de febrero de 2017

Expedition Happiness: vivir en un micro escolar

Hace exactamente un año aún vivían en Berlín, pero comenzaron a preguntarse por qué: “Teníamos algunas razones: toda la gente con la que trabajábamos vive ahí, pero se pueden escribir canciones y desarrollar guiones desde cualquier lugar del mundo”. El que responde es Felix Starck, realizador de cine. Selima Taibi (más conocida como Mogi), su pareja desde hace más de tres años, es cantante. Y Rudi, su perro de montaña.

Un colectivo para todos los destinos

De Alaska a Argentina: ese era el plan. Y el micro era la pieza fundamental de la aventura. Durante dos semanas hicieron búsquedas, llamados y citas: “Uno pre convertido no era una opción: queríamos diseñar nuestro propio micro”, cuenta la pareja.

Finalmente lo encontraron en Florida: un Thomas International de 1996, 12 metros de largo, 2,4 de ancho y 3 de alto. Y también encontraron a Stacie y Jeff, una pareja de 50 años que había trabajado previamente en la adaptación de un micro a motorhome y que los ayudó en la tarea.

En su interior, la historia convive con el presente: los controles originales del micro y un amplificador Marshal vintage se encuentran cerca del GPS y el Smartphone, que además de guiar el camino organiza la playlist de cada recorrido.

La carrocería, aún sin su amarillo tradicional, resalta orgullosa la identidad escolar del micro, pero también ofrece todo tipo de comodidades y los amenities de un hostel de lujo: cocina completa, Apple TV, agua corriente, notebooks y cama para huéspedes, entre otros.

Camino a la escuela

El micro se divide en cuatro áreas: la del conductor, en donde se encuentra el asiento, los controles y todos los dispositivos tecnológicos para guiar la expedición.

Luego sigue el sector de living, con un amplio sillón que se convierte en cama, una mesa rebatible y varios espacios inferiores de guardado. Unos metros más tarde llega la cocina, completamente equipada con horno, heladera, freezer, pileta con agua corriente, muebles bajo mesada y alacenas.

Por último, el dormitorio con cama doble, cajones inferiores para guardar ropa, televisor y ventana cenital. El toilette es el espacio más pequeño del micro, únicamente equipado con un inodoro-compost y luego se encuentra el baño con ducha, cuyo interior fue revestido con azulejos hechos a mano por un taller de Minnesota.

Hace 50 años los arquitectos del grupo Archigram soñaban con ciudades futuristas, para entonces utópicas: The Walking City, The Plug-in City, The Instant City.

Sin proponerse concretar esas formas de vida conceptual, viajeros como Felix, Mogli y Rudi transforman el modo en que la arquitectura fue concebida y le demuestran al mundo que la casa de los sueños a veces no está hecha de ladrillos y cimientos sino de ideas.

Fuente: Expedition Happiness – www.de.expedition-happiness.com
Imágenes cortesía de: Expedition Happiness – www.de.expedition-happiness.com

 

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