23 de Agosto de 2016

Quien acuse al hormigón a la vista de frío y distante, encontrará en la Casa T un argumento en contra: si bien es el material principal, el cruce con otras texturas y su fusión con colores lo posicionan como un recurso versátil y altamente personalizable, capaz de convivir con todo tipo de información visual.

Fuera de la ciudad

Un diseñador de indumentaria neoyorkino convocó al equipo de Studio Arqs para imprimir en su vivienda la impronta de Tulum: “El cliente quería una lectura del paraíso caribeño, con muchas texturas, énfasis en el color y una adaptación del contexto tropical”, cuentan desde el estudio.

La búsqueda del volumen y el ritmo en las estructuras debía estar vinculado al entorno cultural pero sin perder de vista el estilo de vida del habitante: descontracturado, casual, sensible, con mucha identidad. Los arquitectos también trabajaron con especial dedicación la búsqueda de espacios naturales, en los que el cliente pudiera encontrar ecos del paisaje: el agua, los árboles, el canto rodado, los arbustos, las flores.

Custom Made

El encofrado fue aplicado para darle forma y volumen al hormigón que, lejos de su versión más minimalista, en la Casa T se presenta como una estructura a medida: las fachadas fueron diseñadas en forma de canelón vertical y dentro de la casa se aplicó para distintas piezas de mobiliario (bajo mesadas, estantes, armarios, camas y mesas).

Las vistas aéreas de la vivienda revelan la forma de T de su estructura, además de las sombras proyectadas cerca de la pileta.  Las terminaciones fueron trabajadas a mano según un proceso de experimentación con distintos pulidos y pigmentos. Por otro lado, algunos sectores del piso y caras de los muebles fueron revestidos por mosaicos artesanales con motivos decorativos, muchos inspirados en los edificios coloniales de Yucatán.

Tierra, viento y fuego

La vivienda, de 262 m2 de superficie, se divide en tres estudios. “Earth” está ubicado en la planta baja, de frente al acceso desde el jardín y la pileta. Tiene área social, dormitorio, kitchenette con comedor diario, living y baño.

En la misma planta se encuentra “Wind”, con vistas al jardín trasero y a la pileta. Las áreas sociales están vinculadas al dormitorio, y además de los mismos espacios que el estudio anterior, cuenta con cambiador.

Por último, “Fire” cuenta con la misma distribución que los otros dos estudios, además de tener la exclusividad del primer piso: vistas cenitales sobre el jardín y terraza privada.

Al igual que la letra que la bautiza, la Casa T es una intersección, un punto de encuentro: si bien sus tres estudios funcionan como espacios autónomos, todo en ellos invita a la reunión. En verano el hormigón será testigo de días frescos y al aire libre, mientras que en invierno los colores brindarán sensación de reparo y abrigo.


La aparente neutralidad del hormigón es intervenida con terminaciones y revestimientos personalizados: los pisos con patrones geométricos en dormitorios, las venecitas blancas en baños, las baldosas coloniales en las áreas comunes.

 

“La tarea fue difícil: no debíamos traer un pedazo de Nueva York a Tulum, sino interpretar a un neoyorkino en el contexto de la ciudad”.

FICHA TÉCNICA

Proyecto: Casa T
Diseño: Studio Arqs
Ubicación: Tulum, México
Superficie: 262 m2
Año: 2015

Fuente:  Studio Arqs – www.studioarqs.com.mx
Fotografía cortesía de: Loris Guzzetta y Pablo García Figueroa
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