Cuando Paco Morales se embarcó en la apertura de su nuevo restaurante en Córdoba, partió de una premisa tan clara como ambiciosa: recuperar y reinterpretar la cocina andalusí, desde el punto de vista de la vanguardia y la alta cocina.  Por tanto, el chef cordobés no concibió Noor como un restaurante al uso, sino como un “proyecto cultural”que ofreciera una experiencia gastronómica completa, una recreación actual de cómo podría ser un banquete en el palacio de Medina Azahara en el siglo X. Esto suponía ir más allá de la mera propuesta gastronómica e implicaba todos los aspectos que rodean a Noor: desde la arquitectura al vestuario del personal, mimando hasta el último detalle de la decoración y el menaje.

HERENCIA ÁRABE

Tomando esta premisa como punto de partida, el proyecto de construcción del restaurante debía girar en torno a la herencia árabe pero bajo un prisma contemporáneo. Para ello, ggarchitects, el estudio encargado del diseño del restaurante, se propuso crear “arqueologías ficticias” y partió de la utilización de cuatro de los conceptos más representativos de la arquitectura islámica: el contraste entre el interior y el exterior, la secuencia de espacios, la articulación de la luz y la sombra y la repetición de patrones geométricos.

El contraste entre el exterior y el interior —presente en muchas culturas y estilos arquitectónicos y especialmente en la musulmana, en la que los austeros exteriores se confrontan con la riqueza del interior— resulta evidente en Noor. Así, la fachada, deliberadamente sobria, está recubierta de una piel cerámica con motivos geométricos afilados, en este caso flechas, que generan gradientes que enmarcan la puerta de entrada y que contrasta con las geometrías y patrones más amables y coloristas del interior.

EL PROTAGONISMO DE LA LUZ

Una vez dentro del restaurante, la secuencia de espacios, su orden y ritmo resultan fundamentales para construir la experiencia Noor. La entrada, la sala, la cocina abierta y el espacio creativo están todos unidos, pero claramente diferenciados, en una secuencia espacial continua, donde cada espacio tiene un carácter diferente y genera una sensación de profundidad y fluidez.

Como no podía ser de otra forma (Noor significa luz en árabe), la articulación de luz y sombra adquiere un papel fundamental en el proyecto, ya que se utiliza tanto para acentuar el contraste entre la fachada y el interior, como para potenciar la sucesión de espacios. En este punto el pequeño vestíbulo tiene una importancia clave, puesto que la oscuridad de este espacio sirve de filtro entre la claridad del exterior y la luz cenital, densa y matizada de la sala. Este juego de luces y sombras continúa además con la confrontación entre la luminosidad de la cocina abierta y la penumbra del vestíbulo de los baños, creando una atmósfera única.

Por su parte, los patrones y la geometría, fundamentales en el arte árabe, sirven en Noor como vehículo de comunicación, añadiendo capas de significado, generando efectos y dinamizando el espacio. Estos modelos, que aparecen en la fachada, los suelos, la cúpulade la sala y las paredes interiores, están plasmados en diferentes materiales pero todos ellos han sido generados con herramientas digitales paramétricas, que permiten manipular y variar los patrones, para adaptarlos al entorno, aumentando así su efecto estético.

Estos patrones geométricos son una parte fundamental en el diseño de Noor. Destacan especialmente los de la fachada y el suelo del comedor, donde se han reproducido en porcelánico Techlam®, de la compañía alicantina Levantina. Este revolucionario material permite la impresión digital de los motivos, por lo que se puede personalizar ad hoc. Gracias a esta característica, ha sido posible generar un flujo de trabajo donde ggarchitects proponía patrones y variaciones, Paco Morales ofrecía su feedback para seguir evolucionando y Levantina producía las piezas únicas y a medida. Asimismo, el gran formato de las láminas, que facilitan una rápida instalación y una mínima presencia de juntas, y su fino espesor, que posibilita su montaje sobre cualquier superficie existente, han hecho de este porcelánico el material perfecto para trasladar las ideas del ordenador a la realidad.

INTERIOR PERSONALIZADO Y DE ORFEBRERÍA

En cuanto al interiorismo del restaurante, destaca la sala principal, un espacio blanco y luminoso donde preside toda la estancia una gran cúpulade madera con medallones decorados con un patrón con reminiscencias nazaríes, el mismo que el del suelo. La pieza, creada por el artesano Manolo García, tiene forma de espiral y genera un efecto ascendente, enmarcando y difuminando la luz cenital que entra por el tragaluz del techo. La otra gran presencia en la sala es la cocina vista, separada del comedor por una mesa de pase lacada en blanco, a modo de celosía interior, y fabricada por carpinteros locales, que repite el patrón presente en todo el espacio.

Además, todo el mobiliario ha sido personalizado para NOOR, como las mesas, con sobre blanco y patas doradas, hechas a medida, las sillas, tapizadas en gris con las patas personalizadas o el amplio gueridón, presente en otro de los laterales del salón.

Finalmente, la vajilla, cubertería y cristalería, especialmente diseñadas por artesanos y orfebres con materiales propios de la época árabe, como el cuero, la cerámica y la madera, imprimen a cada pieza la huella andalusí. Lámparas cilíndricas de cerámica torneadas a mano, manteles de cordobán, posavasos, aguamaniles, cajas de marquetería  o los vasos de cristal soplado, todos los objetos del restaurante han sido diseñados para vivir una experiencia gastronómica completa, que recrea el periodo de máximo esplendor de Al-Ándalus.

Fuente ggarchitects press kit (www.ggarchitects.es)
Fotografía cortesía de Alfonso Calza (www.alfonsocalza.com)

Ficha técnica

Cliente: Chef Paco Morales
Arquitectos: ggarchitects
Diseño: Jose Ramon Tramoyeres, Javier Cortina
Project Architect: Nacho Mor
Equipo de diseño: Adolfo de la Torre, Maria Jose Mora.
Arquitecto local: Manuel Gómez de la Haba
Iluminación: Vassilis Pappas
Cerámica: Cerámica Levantina.
Fotografía: Alfonso Calza (www.alfonsocalza.com)
Año: 2016

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