29 de diciembre de 2016

El nuevo trabajo de Fabian Oefner, “Photographic Paintings” se mueve dentro de los reinos de la pintura y la fotografía. Como en trabajos anteriores como “Desintegrando” o “Pintura en movimiento”, el artista explora las posibilidades y los límites de la fotografía.

Al mirar las fotografías a distancia, se podría definir las obras como pinturas. Las composiciones se parecen a los nebulosos rectángulos de Mark Rothko o a los grandes campos monocromáticos de color de Clifford Still.

Los gradientes delicados parecen haber sido pintados sin esfuerzo a través de la lona con las líneas sutiles del movimiento del pincel que son agregadas en las extensiones de la pintura.

Sin embargo, al mirar el trabajo de cerca, se descubren varias pistas, que lo definen como fotografía: ciertas estructuras parecen poco claras, indicando el origen técnico de la pieza. Además, la textura de la pintura tiene una granulometría característica, como es común en impresiones muy grandes. Y hay un débil olor de barita procedente de la impresión, un químico utilizado en papeles fotográficos de alta calidad.

El trabajo final así como el proceso de creación fusionan las características de los dos medios. El material, que se utiliza para crear los colores y las estructuras, es bismuto, un elemento similar a plomo. Varias libras de este metal se funden en una cacerola grande. Con una espátula, Oefner quita la capa superior del material líquido. El metal expuesto reacciona inmediatamente con el aire, dando lugar a la creación de diferentes gradientes de color.

Puesto que el artista sólo tiene un control limitado con la espátula y los colores que ocurren dependen en gran medida de la temperatura actual del metal, la composición final es muy definida por casualidad.

El proceso libera a Oefner de la necesidad de una búsqueda consciente del color y la composición – un enfoque bien conocido en la pintura abstracta. La segunda parte del proceso está dominada por las características de la fotografía. Tan pronto como se quita la capa superior y el metal se expone al aire, cambia constantemente su aspecto en colores y formas.

Al capturar el proceso con una cámara, Oefner graba composiciones, que sólo existen por unos segundos. Contrariamente al trabajo con la espátula, el artista define esta parte de la creación muy conscientemente, empujando el botón de liberación sólo cuando aparece una composición coherente.

Las fotografías son mínimamente editadas en el ordenador, corrigiendo sólo las partículas de polvo y los defectos de imagen similares. La impresión subsiguiente de los archivos mueve de nuevo el trabajo de una pieza fotográfica y digitalmente abstracta a una experiencia tangible y pictórica.

Con la serie “Pinturas Fotográficas”, Oefner ha invertido el proceso profundamente arraigado de pintar a partir de una fotografía y crear fotografías, que parecen originarse de la pintura.

Fuente: Studio Oefner – fabianoefner.com
Imágenes cortesía de: Studio Oefner – fabianoefner.com

 

 

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