17 de julio de 2017.

Vivir a orillas del agua es el sueño de muchos alrededor del mundo. De allí partió el estudio AART para presentar su proyecto a concurso, que con Nicolinehus experimentará su mayor diseño de usos mixtos en el centro de Aarhus.

“Es arquitectura moderna con toque de artesanía, creada para verse tan linda en el futuro como se ve hoy. Es resistente y podrá afrontar las condiciones climáticas en las orillas”, sostienen desde AART.

Escalón por escalón.

El concepto de diseño fue recuperado de las viejas residencias del centro de la ciudad y adaptado a una estética contemporánea. Una de las decisiones clave del proyecto fue generar espacios verdes en forma de patio, rodeados por los edificios: así, se encuentran expuestos a la cercanía del agua y el clima del puerto, pero no dejan de ser refugios privados para los habitantes del complejo. “El resultado es un bloque híbrido de residencias clásicas y terrazas ajardinadas, donde la función y la estética se combina formando una nueva entidad. El encuentro entre la estructura rígida del cuadrado y las superficies escalonadas de la terraza ajardinada, crea un trabajo arquitectónico visionario: abierto y vibrante, con grande vistas donde la gente puede vivir su vida en patios, jardines de techo y balcones”, explican los arquitectos de AART.

Los dos edificios y sus espacios abiertos se distribuyen en una superficie de 40.000 m2. En las plantas bajas contarán con locales comerciales y espacios gastronómicos públicos, haciendo del complejo un lugar de visita frecuente, siempre iluminado y con circulación de gente.

De afuera hacia adentro.

En la búsqueda de un estilo de vida que pudiese integrar el puerto al interior de las unidades (en algunos casos viviendas, en otros, oficinas o estudios), el equipo de AART diseñó la forma de los edificios en función de las vistas, buscando que luego los ventanales se desplegaran en tres dimensiones visuales desde el interior: la propuesta de paisajismo, desarrollada por Schønherr, la inmensidad del agua del puerto y el bosque Riss Skov. Dependiendo de la orientación también se pueden visualizar el viejo puerto deportivo de la ciudad y su casco histórico.

El revestimiento íntegro de ladrillo rojo le da a Niconilehus una identidad entre rústica y urbana. Visto de cerca, el material revela una versatilidad estética y funcional: en las escaleras, por ejemplo, fue perforado para permitir el acceso de luz, mientras que en otros segmentos fue colocado en relieve para generar un quiebre en el lenguaje arquitectónico. El juego de contrastes se propone entre escalas, vistas y dimensiones, pero busca hermanar y naturalizar al más instalado de todos: la vida en la ciudad y la vida en el puerto pueden ser la misma cosa.

Fuente: Aart – www.aart.dk.
Imágenes cortesía de: Aart – www.aart.dk.
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