Los vecinos no son iguales, pero sus casas sí. Esto fue lo primero que notaron los arquitectos del proyecto dirigido por CARLOS ANTONIO CASTILLO, JIMENA DÍAZ LOMBARDO y JORGE CARRILLO: “Mucha gente se guía por un diseño casi genérico con dos cajones de estacionamiento al frente (irónicamente tapando su única vista franca y abierta), sala-comedor con vista a un resignado y arrinconado jardín al fondo y recamaras en planta alta que se aíslan de la zona de recreación que es el jardín”, contaron. El desafío fue, entonces, repensar la identidad de la vivienda a partir de un código de diseño diferente.

El marco de cemento que sobrevuela la piscina genera un juego de luces y sombras que se reflejan sobre el agua.

Pensar a contracorriente

Los arquitectos de Taller ADC fueron convocados para diseñar una casa familiar, a ser habitada por una madre, sus dos hijos jóvenes y la abuela de éstos. El terreno, de formato rectangular, tiene 8,5 metros de frente por 19 de profundidad y limita con otros en sus lados este, oeste y norte, siendo la cara sur la que queda a la vista desde la calle. Si bien estas condiciones incidieron sobre la planificación arquitectónica, la variable más determinante fue la del diseño del resto de las casas del barrio, del cual buscaban despegarse: “Nuestra propuesta fue una manifestación en contra de la inercia del diseño genérico en los nuevos fraccionamientos localizados en este suburbio, en donde se le da por tradición reverencia al automóvil, dándole los mejores espacios en ubicación y dimensión”.

Los arquitectos no dejaron a los motores fuera de la ocasión, pero tampoco les regalaron los espacios más privilegiados: diseñaron dos cajones de estacionamiento en línea con capacidad para dos autos y una moto al este y oeste respectivamente, habilitando el centro del terreno como área pública con acceso a la calle. De norte a sur se ubicaron la cocina, la sala, el comedir, el deck y la piscina, que mira hacia la calle pero resguarda la privacidad gracias al vidrio esmerilado. Por otro lado, un biombo de cristal vincula a la sala con el deck y la piscina.

  “Romper con la inercia de los diseños genéricos en este suburbio nos permitió aprovechar el terreno al máximo así como también crear ambientes muy agradables y distintos en la casa”

 Dormir abajo

Si bien los dormitorios suelen ubicarse en los pisos superiores, la habitación del hijo mayor fue diseñada en la planta baja: en su lado norte comunica con un pequeño patio y visualmente tiene contacto con la cocina y el roof garden ubicado sobre ella. Las escaleras que conducen al primer piso se encuentran sobre el estacionamiento, cuyo techo también fue intervenido con un pequeño jardín.

Los muros blancos, las transparencias, el gris claro del cemento y los colores terra de los ladrillos proponen un balance sutil interesante: durante el día, la superposición de planos proyecta dibujos de sombra, mientras que por la noche, la iluminación exterior acentúa ciertos espacios y terminaciones, dándole a la fachada un carácter escultural.

La Casa Aedes posee 260 m2 de comunicación visual: la morfología asimétrica e integrada y la materialidad heterogénea transforman la vivienda en un punto de referencia dentro del barrio, acaso el puntapié inicial que necesitaba para animarse a ser más de lo que muestra.

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