Los departamentos chicos siempre desatan la misma pregunta: ¿cómo lograr que un ambiente rinda más?La clave esté en reformular el interrogante:¿cómo cambiar la percepción del espacio? El número de metros cuadrados va a ser siempre el mismo, lo que hace la diferencia es la distribución. De esa premisa partió el proyecto del estudio Allen-Killcoyne para diseñar la distribución, circulación y ambientación dentro del departamento.

 Visita inicial

 

Los arquitectos recuerdan una mala primera impresión del departamento, en especial por su alfombra peluda con manchas y las puertas desvencijadas de las alacenas. El estado no los desalentó, sino que buscaron crear un espacio fluido y conectado pero con áreas diferenciadas según la actividad del habitante. “El  mayor desafío fue crear un ambiente con distintos sectores: no queríamos que la cama o la cocina estuvieran en el centro del living”, comentaron.

Originalmente la cocina estaba cerrada dentro de un cuarto que fue integrado al resto; también se retiraron los armarios que ocupaban las paredes. Una vez aplicadas estas reformas, el departamento fue dividido en tres áreas: la de servicios, con la cocina y el baño independientes; la del living, con un pequeño sector de escritorio; y la del dormitorio, separado con un biombo de madera. A excepción del sofá y las sillas, todo el mobiliario fue fabricado a medida para lograr la distribución buscada.

 “Nos gustaba la idea de conexión espacial pero queríamos que cada función tuviera su propio lugar”

Fuera de la vista

El éxito del proyecto estuvo dado por la propia filosofía del estudio: según STEPHEN KILLCOYNE, la habitabilidad de un espacio pequeño depende directamente de la administración de las cosas que se posean. Se diseñaron distintos módulos y muebles de almacenamiento para garantizar el orden y contribuir a la limpieza visual de los espacios. En la cocina, por ejemplo, la heladera fue camuflada detrás de las mismas puertas de madera que se usaron para las alacena; en el baño, vanitory tiene un módulo para el papel higiénico, estantes para toallas y armario para artículos de tocador.

El uso de pintura blanca, maderas claras e intervenciones controladas de colores primarios (vajilla, textiles, objetos de decoración) también contribuyen a ampliar los ambientes.Los armarios son de aglomerado con terminación en madera de arce y los pisos fueron enchapados con roble rojo.

Además del televisor del living, el cliente quería una pantalla plana en el dormitorio: fue ubicada en el techo, detrás de una puerta rebatible.

El cliente quería un departamento “limpio, simple, elegante y atemporal” al que, a pesar de su dimensión reducida, siempre se quiera volver. Si bien podría haberse resuelto en un único ambiente con todas las funciones integradas, KILLCOYNE sostiene que el espacio se percibe con más amplitud precisamente gracias a los tres ambientes creados: “Uno no siente que esté atrapado en una caja”. El pensamiento alternativo y el diseño de mobiliario a medida fueron las estrategias para transformar un monoambiente en un departamento con comodidades para ocasiones sociales, de descanso y de trabajo.

 Imágenes cortesía de William Taylor   www.allen-killcoyne.com
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